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viernes, 2 de enero de 1970

BIM5: historia de un grande

Batallón de Infantería de Marina Nº 5 - BIM5El 26 de junio el Batallón de Infantería de Marina Nº5 Escuela, más conocido como BIM5, cumple su 65º aniversario. Su trayectoria como unidad y su participación en el conflicto de Malvinas lo pone en un lugar de honor. Centenares de hombres pasaron por sus filas, muchos de ellos perdieron su vida en servicio del deber. El ejemplo de ellos aún perdura en el espíritu y el profesionalismo de los marinos que hoy custodian el legado del honrado batallón. 


Destacamento de Vigilancia y Seguridad - 1947 - BIM5 La fundación del BIM5 con la denominación
Destacamento de Vigilancia y Seguridad de la Gobernación Marítima de Tierra del Fuego se remonta a 1947. Su dotación, asentada en Ushuaia, estaba compuesta por dos suboficiales superiores, siete suboficiales subalternos y 78 conscriptos.


En 1951 se destacó la Primera Compañía de Tiradores a Río Grande, arraigándose definitivamente al año siguiente bajo la denominación de Batallón de Infantería de Marina Nº5. Fue en 1962 cuando se formalizó la creación de la unidad mediante el decreto del Poder Ejecutivo Nacional Nº 1397/62, del presidente Frondizi, estableciéndose como fecha de su creación el 26 de junio de 1947.
Compañía de Tiradores Río Grande- 1951 - BIM5
Desde siempre la misión del BIM5 ha sido adiestrarse en operaciones navales convencionales en un ambiente geográfico de baja montaña, monte austral y aguas restringidas, en condiciones climáticas adversas. Las temperaturas bajo cero y los fuertes vientos son la constante en este tipo de latitudes.

Su principal despliegue lo realizan en la zona centro y norte de la Isla Grande de Tierra del Fuego. El constante patrullado por la zona permite mantener una actualizada situación de todo el espacio geográfico necesaria para el conocimiento del lugar tanto para el desarrollo de operaciones militares como también de acciones civiles.
Batallón de Infantería de Marina Nº5 Batallón de Infantería de Marina Nº 5

La integración del batallón con la comunidad ha sido siempre muy importante. Durante muchos años el pequeño poblado de Río Grande encontraba un espacio de ayuda y contención en el BIM5, desde el pan que se elaboraba y horneaba en la panadería del batallón, la leche que se repartía entre los pobladores y la atención médica y odontológica, incluso muchos de los actuales pobladores nacieron en la unidad. Hoy el batallón y la ciudad mantienen la misma relación, que se afianzó tras la guerra de Malvinas.

Batallón de Infantería de Marina Nº 5 Batallón de Infantería de Marina Nº 5
  


El adiestramiento del Batallón de Infantería de Marina N°5 siempre fue muy peculiar y riguroso. El BIM5 es una unidad de combate cohesionada, sufrida y con un alto espíritu para afrontar cualquier misión. Esto quedó demostrado en su accionar en el conflicto del Atlántico Sur.

Desde siempre y a través de todos los tiempos, esta unidad es un motivo de verdadero orgullo para cualquier infante de Marina. Su legado así lo dice y su presente lo confirma. Es una unidad que se encuentra alistada y al servicio para lo que se le convoque, haciendo honor a su lema “Pugnamas Pereror Per Patriam” (luchando muero por la Patria). 


jueves, 1 de enero de 1970

Robacio: el comandante del glorioso BIM5

En Memoria del
Contralmirante Carlos Hugo Robacio 
a 1 año de su fallecimiento

Robacio, durante un adiestramiento de 1981 con el BIM5, antes de la guerra por las Malvinas (1982).
Robacio, durante un adiestramiento de 1981 con el BIM5, antes de la guerra por las Malvinas (1982).
Durante la guerra por las Islas Malvinas hubo desempeños excepcionales de la Armada Argentina. Entre ellos, el del Batallón de Infantería de Marina Nº 5 (BIM5), comandado por el entonces capitán de fragata Carlos Hugo Robacio, nacido en Corrientes en 1935 y fallecido en Bahía Blanca el pasado 29 de mayo de 2011.

Tal fue el desempeño de ese Batallón, que los jefes militares británicos pidieron conocer al comandante de esos hombres que se asemejaban a “demonios tirando”; al comandante de esos hombres que no pudieron hacer retroceder..

Con el tiempo, ya con el grado de contralmirante y en situación de retiro, Robacio repasaría una y otra vez su experiencia al frente del BIM5, llegando a redactar el libro "Desde el frente", que recorre los más de 70 días que estuvo con su Batallón en las Malvinas, sus percepciones, experiencias y detalles de aquellos momentos de gloria y dolor.

Había llegado la orden de repliegue. Sobre nuestras posiciones caían 1.000 proyectiles de obuses por hora, además del bombardeo naval, más los aviones y los helicópteros. Era tremendo. También recuerdo que en el momento de decidir el contraataque, llamo a los oficiales de mi Estado Mayor y les cuento mi plan. Ellos se miran entre sí. No dicen nada. Cumplen. Pero después del 14 de junio, a mí me había quedado una duda: ¿por qué se miraron entre ellos? Un día se los pregunté. Me dijeron que pensaban que yo estaba loco. Entonces seguí preguntando: ¿Y ustedes qué hubieran hecho, aún así? 'Hubiéramos cumplido la orden', dijeron. Eso era el BIM5”, contó Robacio.

Retroceder, nunca
Como comandante del Batallón de Infantería de Marina Nº 5, el capitán Robacio estuvo a cargo de los hombres que se negaron a retroceder en Malvinas. Comandó a 700 infantes de Marina (entre personal de cuadro y conscriptos) y alrededor de 200 soldados del Ejército Argentino durante los combates desarrollados en el monte Tumbledown, Sapper Hill y monte William. Allí enfrentaron a 2 batallones de paracaidistas ingleses, a la guardia real inglesa y a los gurkas. Lo hicieron hasta agotar toda su munición.

Fue el primero en llegar y el último en irse de Malvinas”, recuerda el suboficial mayor Carlos Sini, quien en aquel entonces era cabo segundo del batallón de Robacio.

Con su mirada puesta en el recuerdo, asegura que no olvidará la figura del comandante pidiendo el alistamiento para ir al frente de batalla.

Estábamos desplegados haciendo nuestra segunda o tercera salida al terreno. Cubríamos desde Hito I, en el extremo norte de Tierra del Fuego, hasta la cabecera del lago Fagnano, en el centro. Se ordenó el repliegue del batallón y nos reunió a todos en la plaza de armas. Pidió a la gente que no se desaliste, que en menos de lo que pensábamos tendríamos que estar en Malvinas. Nos habló de muerte y de heridos. Dio opción. Todos elegimos ir”, relata Sini.

El pasaje a la isla comenzó por aire en la madrugada de 7 de abril de 1982. Al otro día estaban todos en Malvinas y no hubo que esperar mucho para el bautismo de fuego.

"Si exigía sacrificios, era el primero en sacrificarse."


"El 1º de mayo sucedió el primer ataque británico y en ese momento —recuerda Siniel capitán Robacio utilizó el sistema de radio y dijo 'la guerra ha llegado. El enemigo está presente. Les deseo suerte a todos'. Esa noche el batallón tuvo su primer muerto."

Robacio recorrió todas las posiciones del batallón durante los 72 días que estuvieron desplegados. No estaban cerca; había 10 o hasta 12 kilómetros entre ellas. Pero él estuvo al lado de su gente en todo momento. "Si exigía que caminen, era el primero que caminaba. Si exigía sacrificios, era el primero en sacrificarse; fue un líder por naturaleza”, cuenta Sini.

Y es que el ejemplo es la mejor forma de asumir y ejercer el liderazgo en el combate. Los Infantes de Marina sabían del riesgo al que estaban expuestos, su comandante se los había dicho, debían estar en el terreno frente a un enemigo más grande. Por ello la labor de Robacio mereció el reconocimiento enemigo, porque es en la total desventaja capaz de desmotivar a cualquier hombre donde se torna fundamental la orientación del líder. Su voz cohesiona corazones, moviliza voluntades, da valor en momentos en donde todo se desploma. Los resultados dan apenas un ejemplo del talento y determinación del entonces capitán Robacio: 16 muertos y 105 heridos contra más de 350 caídos de las fuerzas británicas.

Pero también sus palabras dieron otro ejemplo, años después, vinculadas a la humildad con la que un hombre de su desempeño vivió a pesar de las glorias obtenidas: "Yo no soy ni bravo ni valiente ni nada por el estilo. Soy un hombre común. Tengo miedo cuando cruzo la calle. Pero en Malvinas no pude tener miedo. No pude tenerlo porque creo que Dios no me dejó tenerlo, y la preocupación por mis hombres, su entrega, obviamente no me podían permitir el privilegio de tener miedo", declaró alguna vez el almirante Robacio.

Condujo estoicamente a sus hombres en todo momento y quienes fueron parte de aquel feroz batallón marcaron a fuego en su memoria cada acción del comandante. “Él siempre nos llevó al límite en tiempos de paz. Nos fue formando y forjando. Sabía que teníamos que estar preparados para algo más duro, ver morir al camarada al lado y seguir peleando –dice Sini en un tono reflexivo–. Supo conducir a su gente y no titubeó cuando tuvo que ponerla en combate.

El BIM5 soportó durante más de 40 días el fuego naval y de artillería sobre sus posiciones. Defendió hasta la última piedra agotando toda su munición.


De igual manera, el suboficial mayor de Infantería de Marina Daniel Benítez, cabo segundo en aquel momento, recuerda a Robacio como un comandante que, pese a todas las inclemencias, siguió combatiendo y contraatacando. De carácter firme pero siempre al lado de la tropa. “Dado su accionar fue admirado por comandantes gurkas y galeses y reconocido por el Ejército Argentino y demás fuerzas”, concluyó Benítez quien participó del conflicto como miembro del BIM5 en la zona de Sapper Hill.

Fue como un padre para muchos


Carlos Robacio dejó —además de su familia compuesta de su mujer Estela, sus 2 hijos Carlos y Edda y sus 5 nietos— a un puñado de hijos que lo adoptaron como un referente de la vida, ya que muchos de sus hombres llegaron a considerarlo un segundo padre. Y también dejó un legado para los oficiales y suboficiales de la Infantería de Marina: la necesidad del adiestramiento. Es esa preparación para el combate lo que une al espíritu actual del BIM5 con el de los héroes de Malvinas.

Entre sus laureles se encuentra la condecoración de la Nación Argentina al Heroico Valor en Combate; la del Congreso de la Nación a los Combatientes de Malvinas; y las del Ejército Argentino “Orden a los Servicios Distinguidos” y al “Merito Militar” en grado de Comendador. También le dieron las medallas “Cruz Peruana al Mérito Naval” y “La Legión al Mérito” en grado de Comandante de la República del Perú.

Pero quienes lo conocieron dicen que el valor más alto en sus 76 años fue el afecto de su gente, de los compatriotas que volvieron con él y de los familiares de los héroes que quedaron en las islas. No dejó a nadie atrás en la batalla.